VOCES DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES SOBRE EL SEGUNDO PERIODO ACADÉMICO, ARTICULADO AL DIPLOMADO EN DERECHOS HUMANOS CON PROFUNDIZACIÓN EN DERECHOS DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS
El monstruo de la laguna
no deja de perseguirnos… está en cada uno y una enfrentarlo,
con esperanza y en la nave de los sueños, un silencio habla...
Han sido tiempos más turbulentos que se han concentrado cada día en la vida de los niños, niñas y adolescentes, siendo la escuela su lugar de privilegio que les posibilita encontrarse con el otro y consigo mismo, puede sonar irónico, pero es lo que más anhelan en medio del confinamiento, volver al colegio, pues aparece como ese refugio ante sus miedos, tristezas y angustias.
En este segundo periodo académico, la frustración y el temor se acentúa en las tareas sin sentido, relatos de profesores que no alientan la esperanza de los niños y niñas ni el deseo constante en permanecer aliados a la educación, pues las palabras que emiten a sus estudiantes reducen el esfuerzo que están haciendo por resistir en las condiciones con las que cuentan para seguir estudiando, aunque la conexión con los profesores sea nula, pues se envían guías, se da la orden de resolverlas, escanearlas y hacerlas llegar, sin retroalimentación alguna sobre lo realizado. En otro caso, imprimir guías con recursos que no alcanzan y guardarlas para cuando regresen, sin poder entablar una conversación que aclare dudas e interrogantes que posiblemente generan las actividades.
De manera que esto, alimenta más el desinterés y la desilusión que recae en los niños y niñas al sentir la presión de que perderán el año, aunque envíen las tareas exigidas no es suficiente para los maestros y maestras que no logran dimensionar el vivenciar diario de zozobra que se incrementa en estas circunstancias, donde lo que queda es distanciarse aún más del sentido que recobra para los niños, niñas y adolescentes estar en la escuela, incluso sin sostener un encuentro desde lo virtual. El panorama escolar se muestra vacío, solitario y desierto, como cuando las hojas secas caen sin sitio alguno, a pesar de ello cada niño, niña y adolescente en medio de los silenciadores gritan y expresan sus sentires desde la voz y la imagen virtual se posibilitan canales de la palabra en el que navegan sueños e ideas que mantienen a flote la esperanza viva de volver a creer en sus propias ideas y hacer existir la escuela desde sus casas. Es por esto que se ha avanzado en las tertulias literarias solidarias como medio para escuchar y reconocer que aún es posible abrazar con la palabra que se emite. En esta tercera tertulia los niños, niñas y adolescentes hicieron de este espacio su propio eco en el que mencionaron como es vivir en confinamiento, reuniendo, compartiendo y recogiendo sus frustraciones, alegrías y nostalgias, expresando lo que más extrañaban y lo primero que harían al salir de cuarentena:
“extraño ver a mis amigos y amigas”,
“lo primero que haré después de la cuarentena es abrazar a mis amigos, pues en el abrazo se puede expresar lo que se siente”
“me siento confundida, nerviosa, no entiendo porque dicen que no podemos salir si igual nos ponemos tapabocas”
“me siento aburrida, no puedo salir”
“extraño el colegio”
“lo que me divierte es estar con mi familia”
“extraño jugar en la calle fútbol en el parque”
“no poder ver a mis abuelitos”
“me gusta estar con mi familia, jugar juegos de mesa, parques”
“gracias porque me gustó escucharlos por este medio”
Lo que queda es continuar anhelando el regreso a clases, abrazar a sus compañeros y compañeras, correr por el salón y sentir la escuela como propia.
Por último, queda dar agradecimientos a las personas que han venido creyendo en el accionar político, crítico y justo de la Corporación Comunitaria Cuyeca A Obsun, esos amigos y amigas que trascienden la mirada con un sentido solidario, puesto que han venido aportando con la entrega de 8 cómputos que hasta el momento han llegado a las casas de niños, niñas y adolescentes que permanecen en la idea de no abandonar la escuela. Así sea un llamado a lista desde la virtualidad.